Vengo observando ultimamente que en la parte de abajo de la bolsa del agua del Cameback se está formando una mancha color verde un poco sospechosa. He probado a darle bien con un estropajo y jabón pero sigue sin irse.
¿Sabéis algún remedio casero para limpiar eso y de paso que no prolifere más?
Hola Blas, se pueden contar las pedaladas como tu propones, pero tienes que ser bastante fino para no perder la cuenta jeje
Yo llevo un sensor parecido al que marca la velocidad en la vaina trasera de la bici, y el imán va colocado en la biela. Así es mucho más fácil de contar las pedaladas
Yo si estaré disponible. Cuando querais salir nada más que aviseis. Este sábado estaré regando con los voluntarios lo que se ha plantado en el llano de la perdiz. Si subís andando o en bici por allí nos veremos.
Hoy he salido con mi amigo Miguel a dar una vuelta en bici por los Lavaderos de la Reina. Lamentablemente solo he podido llegar hasta la Loma de los Cuartos porque me tuve que volver por tener compromisos.
El caso es que al llegar al Río Maitena, nos sorprendimos e indignamos mucho porque han asfaltado el carril de subida. Al principio pensabamos que era para ir a algún cortijo, pero no, porque el asfalto termina de pronto. Sólo están asfaltados unos 2km, pero ¿qué sentido tiene eso?
La subida al Collao del Alguacil también la están arreglando, espero que no les de por asfaltarla también con la excusa de subir mejor a los campamentos del Cortijo Balderas, porque de seguir así nos vamos a quedar sin carriles.
Desde aquí aprovecho para denunciar este tipo de situaciones. Si álguien sabe los motivos para asfaltar carriles (y más en sitios tan hermosos como toda esa parte de Güejar -Sierra) que me lo explique, porque yo no lo entiendo.
Ayer tú y yo, en un solo beso para la vida, en el amor que nos conoció a los veintitantos años y yo pedaleando para un nunca llegar tarde a tu corazón. Fuimos nosotros los que inventamos el beso en una bicicleta, la edad de las miradas con un cuaderno en la mano. Fuimos nosotros, los que sin respirar, nos cansamos de viajar; y ayer, sólo ayer, las calles dicen: Allí van, son ellos!, pero fue tan rápido que pedazo a pedazo nos despedimos. Tú y yo, querida, ahora quizás dónde, dónde volveríamos a rodar, dónde volveríamos a comandar dos ruedas como a un barco, dónde volveríamos a conquistar los mundos con un sueño. Eso no me importa, porque en mi memoria tengo un niño despierto, llevo a ese revoltoso quinceañero en los dedos del alma, tengo aún, esos años diminutos como granos de arena. Entonces, será a las siete, te pasaré a buscar como cochero, subirás en mi caballo veloz con rayos de aluminio, dispuesta a saltar a la gloria al besar cada calle, recostándote en cada parada para retomar las fuerzas. Entonces, será a las siete, cuando llegue a tu casa, salgas a recibirme como ansiosa de la nueva carrera. Entonces, son las siete y recuerdo tu mano en la mía, riendo del pedaleo en mañana y tarde, cuando nos amamos en una bicicleta sobre la vida.
La poesía es otro tema que me gusta bastante, pero al igual que Tati, tengo el pequeño defecto de no querer compartirla con los demás, excepto con aquellas personas realmente importantes para mi.
Aquí os iré dejando los poemas que más me vayan gustado de la selección que tengo y de los nuevos que vaya encontrando.
Para empezar, os dejo uno relacionado con el sendero, esa pista estrecha, técnica y a veces imposible que a muchos bikers nos hace entrar en éxtasis místico cuando transitamos por ella.
LA PAZ DEL SENDERO
Con sayal de amarguras, de la vida romero, topé, tras luenga andanza, con la paz de un sendero. Fenecía del día el resplandor postrero. En la cima de un álamo sollozaba un jilguero.
No hubo en lugar de tierra la paz que allí reinaba. Parecía que Dios en el campo moraba, y los sones del pájaro que en lo verde cantaba morían con la esquila que a lo lejos temblaba.
La flor de madreselva, nacida entre bardales, vertía en el crepúsculo olores celestiales; víanse blancos brotes de silvestres rosales y en el cielo las copas de los álamos reales.
Y como de la esquila se iba mezclando el son al canto del jilguero, mi pobre corazón sintió como una lluvia buena, de la emoción. Entonces, a mi vera, vi un hermoso garzón.
Este garzón venía conduciendo el ganado, y este ganado era por seis vacas formado, lucidas todas ellas, de pelo colorado, y la repleta ubre de pezón sonrosado.
Dijo el garzón: —¡Dios guarde al señor forastero! —Yo nací en esta tierra, morir en ella quiero, rapaz. —Que Dios le guarde. —Perdiose en el sendero... En la cima del álamo sollozaba el jilguero.
Sentí en la misma entraña algo que fenecía, y queda y dulcemente otro algo que nacia. En la paz del sendero se anegó el alma mía, y de emoción no osó llorar. Atardecía.
No te preocupes por eso Tati. No tiene importancia. Espero que la próxima vez que hagamos esa ruta no faltes, porque los pescaeros que andaban por allí iban todo el rato preguntando por ti :laugh: para darte a probar el pescaito que traían de Málaga para que los cocinases junto con los espárragos y las espinacas.
El próximo sábado día 13 será la actividad del voluntariado. El día que estaba previsto se tuvo que suspender por la escasa afluencia de gente debido a las fiestas del día de la Cruz
Así que si os animais a venir, allí nos veremos. Estaremos hasta las 4 de la tarde más o menos.
El domingo 7, cambié mi bici por las botas. A las 8 nos reunimos Alicia (La hermana de Ramón )y yo con el grupo de senderistas del Club Senderos de Andalucía (www.senderosdeandalucía.com). Después de un penoso viaje en bus de cerca de dos horas llegamos a Zafarraya, nuestro punto de partida. Desde allí comenzamos una ascensión de unos 15km hasta el punto más alto, el Cerro de las Cabras. En un principio quedé fascinado por el paisaje; era increible la sensación de soledad que se respiraba en aquellos parajes, ni un árbol, ningún símbolo de civilización salvo el camino por el que íbamos transitando y unos dos o tres cortijos creo recordar y todo en silencio, solo turbado por el paso de los aviones y el canto leve de algunas especies de pájaros como abubillas, el cuco, carboneros, herrerillos, etc.
Al poco de iniciar la marcha nos presentamos al guía (Álvaro) que iba en cola y era su primer día de trabajo. Creo que nos recordará para siempre con cariño por lo bien que se lo hicimos pasar. Fuimos todo el camino haciendo bromas y de cachondeo. Muy buena gente, si señor.
Poco antes de alcanzar el punto más alto de la ruta, 1642m de altitud, hicimos el tramo que personalmente más me gustó, porque dejamos la pista ancha para encaminarnos por un sendero apenas marcado hacia el Cerro de las Cabras. Fue muy entretenido, porque para avanzar teníamos que ir saltando de piedra en piedra para poder avanzar.
Una vez alcanzado este punto ya fue todo bajada. El hambre ya empezaba a apretar porque eran sobre las 2 de la tarde y llevábamos unas 4horas caminando. Pero estábamos de suerte, depués del reagrupamiento, que fue poco despúes de alcanzar la cima, empezamos a descender hasta llegar a un prado donde nos pusimos a comer.
Después de media barra de pan con salchichón ibérico y queso curao de cabra y otra media barra con carne de membrillo con nueces hecha por mi abuela y queso, dos zumos y una naranja no os quiero contar el trabajo que me costó levantarme para seguir la marcha.:S
La bajada hasta Loja ya fue un paseo y transcurrió sin novedad, aunque se me han puesto los dos dedos gordos de mis pies negros:laugh:
Ya en Loja, después de casi 8 horas de paseo y 27,5km en nuestras piernas, nos dieron unos minutos pa echar un cafelillo y volvimos hacia Granada.
Cuando llegamos, nos fuimos Alicia y yo a coger el bus, pero como hacía buena tarde, decimos tomarnos un helado enfrente del Madrigal y comentar los pormenores de la ruta.
Para terminar, agradecer a los integrantes del Club Senderos de Andalucía el día tan bueno que nos brindaron y el buen ambiente que había entre todos. Creo que repetiré más veces...