Hola a todo el mundo

El domingo de nuevo estuvimos Munia y yo en otra salida por los Parques Naturales, esta vez, en Castril. Nuestra salida empezó como siempre a las 8:00 desde el Polideportivo de Armilla, y esta vez echamos a andar antes en el autobús, porque nos quedaban 150 kms en autobús, y como siempre cargamos las bicis con la ayuda de los pacientes monitores de Mamut y nos montamos en el autobús con bastante sueño, y aprovechando que el viaje sería largo nos organizamos para dormir.
Nos esperaba un día más que largo.. Justo cuando Munia empezaba a dar sus primeras cabezadas, (y nunca mejor dicho, contra mi hombro) nos “paremos” en un bar de carretera a que algunos desayunaran. Si no “fuéramos” parao, quizá yo también habría entrado en profundos sueños, pero bueno, aprovechamos para hablar de nuestras pobres rodillas con la gente que nos preguntaba, porque íbamos las dos con rodilleras, y parecía ya que era a caso hecho.. Después, otra vez al autobús y a soportar los baches del camino y las paradas por las bicis que se caían de vez en cuando de las carretillas de detrás, jeje. Como siempre, nos contaron un poco el kilometraje del circuito, los puertos que tenía y el estado del terreno, nuestro destino final, y los avituallamientos… No sabíamos bien lo que nos esperaba, en fin, siempre a las rutas bicicleteras se va medio engañao, xD.
Cuando llegamos al Parque de Visitantes, había más gente que había ido en coche, “amigos” (jeje) de Semar y otros sitios, y gente más engañada que nosotros, que creían que iban a hacer 30 kms por llano, animalicos… Después, empezamos muy despacico al lado del embalse, y vimos a lo lejos las infernales cuestas que nos esperaban, ayss.. Pero aún así, empezamos con muchas ganas, hasta con prepotencia, hasta que llegó la gran subida y empezaron a bajarse más de uno/a y hubo empujones cotizados, a servidora no le empujó “naide” y tiró de lo que pudo, y cuando no, se bajó. Pero mi rodilla se quejaba de vez en cuando.. Bueno, otras chicas que iban, Mónica y Piedad, también le echaron muchas ganas y subieron como pudieron, muy valientes. Después de eso, las bajadas, mi parte favorita, y más si el suelo es de grava suelta

, mi especialidad. Intenté hacer lo que me recomendaron, ir de pie y sillín agarrado entre las piernas, pero ni Enrique ni Pablo de Mamut con su aliento, pudieron convencerme porque mi rodilla se quejaba al levantarse y si me sentaba patinaba que daba gusto… Así que hasta el primer avituallamiento llegué medio a pata, medio en bici.. En él nos explicó un experto en la zona, lo que íbamos a ver, y las delicias del paisaje. Comimos barritas, bebimos aquarius sentados a la sombra de los árboles, y nos hicimos unas fotos todo el grupo, con discriminación positiva, las mujeres delante y los hombres detrás, como debe ser. Risas y más risas..
En ese momento pude ver la larga bajada que nos esperaba, y Pepito Grillo (mi conciencia) dijo: pide el coche escoba, y así hice, y de lo que me alegré al ir viendo lo que me había perdido.. Así conocí a las amables personas encargadas de llevar el coche escoba, saludos a los dos, Paco el conductor que es un hacha y su compañera copiloto, con quien estuve charlando todo el rato. Cuando acabó la bajada y llegamos al carril principal, dirección a la Cerrada de la Magdalena, me soltaron, en llano y cuesta arriba, donde me esperaba Enrique. Ya estaba en frío y tenía que acelerar un poquito si no quería retrasar más, y por eso intenté a base de plato mediano alcanzar a la cola, jajja, vaya tute que me di. Al final ya vi a los Semar y sus amigas, y me di cuenta de que había conseguido hacer una remontada. Los pasé a traición, creían ke estaba en el coche, jaja. Bueno, después hubo otro reagrupamiento y una división en dos grupos, unos que subieron por la vereda más alta, y otros, los que nos creímos listos, que tiramos por abajo y topamos con una trialera. Y había que subir a la vereda por una pared con la bici a cuestas. A mí me la tuvieron que subir, gracias.¡Nos sentimos engañados! Dejamos las bicis y nos fuimos andando a la cerrada, agua, agua!!! Al verla a muchos nos entraron ganas inmediatas de tirarnos, y no se hable más, empezaron a mojarse unos y otros, pero la primera que se sumergió enterica fui yo, con aplauso incluido, jaja, no estaba tan fría, por eso casi todos pasaron por agua, salpicando a los fotógrafos, alguno de los cuales perdió su cámara y los monitores mojaron su telefonillo. Fue lo más divertido de la ruta.
Ya sólo nos quedaba volver, tranquilamente, pero desgraciadamente no tanto como queríamos, ya que a mitad de la vuelta, nuestra compañera Mónica se cayó quedando tumbada boca arriba en el suelo, pegándonos un gran susto. Pronto vinieron a atenderla y recogerla en el coche, y estaba muy conmocionada, lógicamente, y los demás seguimos de vuelta muy asustados por su estado. Después, yo también me monté en el coche escoba y entre todos la intentamos tranquilizar, y se portó como una valiente, no se quejó casi nada y mantuvo la entereza en todo momento. La llevamos hasta el centro de visitantes para que la recogieran y se la llevaran al hospital de Baza. Desde aquí aprovecho para transmitirle ánimos a ella, su familia y amigos y esperar buenas noticias pronto.
Cuando hicimos esto, los que íbamos en coche, nos reunimos con los demás que estaban comiendo, y tras dar algunas vueltas, llegamos al sitio estratégico. Pero ya habían devorado todo, y bebido todas las reservas. Bueno, no, menos mal que quedaba jamón y alguna cerveza sin en el bar, jeje, pan y patatas también.. Comimos y nos fuimos en bici a ver una cuevecilla que había allí, un poco más pá allá que pá acá los que se habían tomado 10 cañas por cabeza.. Dando tumbos por el puente colgante.. Después, cuesta arriba para hacer la digestión hasta el bus, adelantando a los que habían tomado “cervezas con”.. Y de regreso a casa, acalorados en el bus. Nos pusieron una peli algo rayada de Lara Croft, que nos recordó mucho a Munia y a mí a Tati Trotter, jaja. Y a las 8 por fin llegamos a Granada, ¿pero qué horas son esas? Lo dicho. Un día emocionante y con más de un accidente, se me ha olvidado decir que Munia saltó literalmente de su bici para no pasar por encima de una chica que había caído, para alucine de los demás. Y que Antonio, de Domingo Pérez, cuando quise darme cuenta estaba con una mano agarrada a Munia y el cuerpo suspendido en el vacío, tipo peli de Stallone, haciendo barranquismo.
Sin palabras, que ya he batido mi récord de extensión de crónica. Perdón por la parrafada. Un saludo cariñoso a todos los asistentes, los monitores, los del coche, los más novatos y los compañeros/as de ruta, y un recuerdo especial para Mónica, a la que espero ver pronto sobre la bici. Gracias,

Un abrazo
“Carmencita Turbodiésel”