 De nuevo en la carretera dispuestos a disfrutar de un fin de semana con nuestros amigos y compañeros de bici. Este fin de semana, hemos tenido la oportunidad de descubrir una zona que pos su distancia y situación era desconocida para nosotros y que nos ha sorprendido por su belleza, espectacularidad y por los valores naturales que alberga.
Introduccion De nuevo en la carretera dispuestos a disfrutar de un fin de semana con nuestros amigos y compañeros de bici, dispuestos a descubrir un nuevo paisaje, nuevos parajes que se prometían ser espectaculares y que no han defraudado. Este fin de semana, hemos tenido la oportunidad de descubrir una zona que pos su distancia y situación era desconocida para nosotros y que nos ha sorprendido especialmente, por su belleza, por su espectacularidad, por su estado de protección y por los valores naturales que alberga. El Parque Natural de los Calares del Río Mundo y la Sima, se encuentra en la Sierra de Segura, una de las que componen el complejo de Cazorla, Segura y las Villas, pero ya en la provincia de Albacete, perteneciendo a la comunidad de Castilla la Mancha. El macizo esta compuesto por una sucesión de montañas de media altura, sobre los 1700 metros, y valles y barrancos esculpidos por las aguas de los ríos y arroyos. De todos ellos, destaca el rió Mundo, su nacimiento es un paraje espectacular que no debemos de dejar de visitar. A excepción de las altas cumbres, que solo están adornadas por arbustos almohadillados, en las laderas y valles predominan los pinos y encinas, con bosques bastante poblados. A pesar de la distancia desde Granada, casi cuatro horas de viaje, ocho bikers, con sus respectivas familias, hemos hecho de Riópar nuestro centro de operaciones este fin de semana, estando desde el viernes en la zona, hospedados en pequeñas cabañas de madera en medio de la montaña, donde nos acompañaba un espectacular cielo estrellado. Tras la visita el sábado por la mañana de la zona del río Mundo, por la tarde tocaba recoger los dorsales y conocer un poco Riópar, población de salida de la marcha y a pocos kilómetros del complejo donde dormíamos. El domingo, día de la carrera, toca despertarse temprano, con los equipos preparados de la noche anterior, disfrutamos de un buen desayuno y emprendemos la marcha, sobre nuestras maquinas hasta la línea de salida. Con el nerviosismo habitual de los instantes previos, esperamos al inicio de la marcha, que se produce a las nueve de la mañana, abandonando la población para sumergirnos rápidamente en el bosque. No tardaremos mucho tiempo en sufrir los primeros problemas de la gran cantidad de asistentes a la marcha, en mi opinión demasiados para este tipo de recorrido, en los primeros repechos, se forman los primeros tapones, que nos obligan a salvarlos a pie, hay muchos bikers y no entramos todos, así que toca andar un poco hasta conseguir llegar a puntos donde de nuevo logramos montarnos en la maquina, esto se repetirá en varias ocasiones. En breve empezarán los primeros contactos con las preciosas veredas de descenso, hasta llegar al puerto, donde cruzamos la carretera, para de nuevo por una preciosa vereda descender hasta el valle. Pasamos ríos, carriles, veredas, avituallamientos y no tardamos en enfilar la ladera de la montaña, que iremos recorriendo en veredas y carriles, con cantidad de bajada e impresionantes repechos de subida, será la parte del recorrido que nos lleve mas tiempo y donde la gente va acusando las fuerzas, hasta coronar el pico, donde se enlaza una bajada de unos ocho kilómetros por vereda, inicialmente en un paisaje similar al de Sierra Nevada, que nos sumerge posteriormente en una auténtica selva hasta la base del valle, donde tomaremos un carril que ya conocemos de sobra, ya que lo usamos al inicio de la prueba. Desde aquí solo queda el último empujón para encontrarnos en las calles de Riópar. Con las pupilas colmadas de veredas e impresionantes paisajes y por supuesto, con el cuerpo cansado por el esfuerzo, estamos felices de encontrarnos en meta, todos contentos de haber acabado satisfactoriamente y de haber tenido la oportunidad de disfrutar de este paraje. Tras la ruta, nuestros familiares nos esperan para compartir una merecida comida, recoger nuestros enseres y poner rumbo a casa, de nuevo con montones de buenos recuerdos en nuestra mente. Un placer compartir estos días con vosotros.
Perfil 1 de la ruta  Perfil 2 de la ruta  Mapa de la ruta  Ortofoto de la ruta:  Autor: Ramon A. Serrano
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