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12/05/07 XI 101 Km Ronda 24 Horas, La Legión Contra la Droga
12/05/07 XI 101 Km 24 Horas, La Legión Contra la DrogaLa ciudad de Ronda, en Málaga, se convierte en referente en este fin de semana para mucha gente, que se desplaza desde todos los puntos de España e incluso el extranjero, para cumplir un año más con la cita ineludible de los 101 y es que, el que viene un año, repite, seguro, en mi caso, ya son siete ediciones. El ambiente que se vive desde el viernes en la Alameda del Tajo... Ver fotos.

Destino: XI 101 Km 24 Horas, La Legión Contra la Droga (12/05/07)
Salida: Ronda
Desnivel: COTA MINIMA: 435 m COTA MÁXIMA: 902 m DESNIVEL ACUMULADO 2196 m
Distancia: 101,00 km
Track GPS : Descargar

Crónica resumen de ruta por Carlos Gutiérrez (Charly):

Vaya día que hemos vivido. Este año ha sido una edición un poco rara para mí, porque fue llegar, correr y volverme a Granada. He echado en falta el ambiente del viernes en la Alameda, y las batallitas post-carrera.

El día comenzó a las 6 de la mañana, en media hora estaba viajando hacia Ronda, donde nos esperaban los compañeros para repartir los dorsales y entrar al campo de fútbol. La ciudad estaba tomaba por las bicis. No faltaban por allí las postales típicas de la carrera, el carnero de la legión, los pretorianos de Tomares (son unos marchadores que van disfrazados de soldados romanos, con su espada y todo), José María el del patinete, los cuatro locos que hicieron la carrera en un cuatriciclo (este año iban con frenos)... y por supuesto los legionarios, sin los cuales esta carrera no sería posible.

El cañonazo, que a mas de uno pilló por sorpresa, significaba el inicio de la carrera. En un principio pensaba hacer camino con algunos compañeros de la peña, pero pronto vi que sería mejor ir ponerme mi ritmo. Gracias a la buena posición de salida evitamos los embotellamientos. Una rápida bajada por la Circunvalación de Ronda sirvió para tomar contacto con la tierra. Había que ir pendiente de que los que cambiaban tarde de plato, o se bajaban en medio de la cuesta sin avisar. Fueron pasando poco a poco los kilómetros, caracterizados por una gran polvareda, pero al menos el calor no se notaba tanto, al haber bastantes bajadas.

Dejé atrás el primer avituallamiento, que daba acceso a la parte nueva del recorrido, pasando junto al circuito de velocidad Ascari. Algunos tuvimos la fortuna de deleitarnos con las vistas (y rugido) de un magnífico Ferrari que pasó a pocos metros de nuestro camino.

Lo que tocaba a continuación era llegar a Arriate, puerta de entrada a la Sierra de las Salinas. Esta era una subida muy bonita, pero el calor ya empezaba a apretar, y los buitres, según me comentaron, rondaban por nuestras cabezas. Aquí ya iba la gente a un ritmo parecido, pero más de uno iba con el plato mediano y tuvo que pararse a descansar, aunque las sombras eran pocas. Al finalizar esta ascensión, unas largas rectas nos esperaban, y ya empecé a notar que las piernas no me respondían como esperaba, a pesar de llevar unos cuarenta kilómetros, a pesar de ser un terreno favorable. Encima me metí en una trampa de barro, creo que la única en todo el recorrido, y me pringué de lo lindo.

En Setenil me alcanzaron Menchu y Pablo, yo pensaba que iban delante, pero según me dijeron habían pinchado, y los adelanté en algún momento sin darme cuenta. Traté de seguirlos y de unirme a un pequeño pelotón que se formó, pero no estaba en condiciones de hacerlo, además esta subida posterior al pueblo, sin ser excesivamente dura, siempre se me atraganta. Al llegar al avituallamiento de la Sanguijuela, que daba acceso al Purgatorio (vaya nombrecitos), decidí cambiar la estrategia de carrera y tomármelo con tranquilidad. Por allí me encontré a Antonio Gálvez y a Miguelito, que tampoco iba muy bien.

Tras un breve descanso, retomé la marcha, esperando con ansias a que empezase la bajada hacia el Cuartel, a ver si me recuperaba un poco. Pero esto no sucedió, aunque sabía que podría descansar y refrescarme un poco. Así lo hizo, y de nuevo junto a Miguel enfilamos la subida a la ermita, aunque el último repecho me ví obligado a hacerlo a pie, parándome bajo los árboles para recuperar el aliento.

Por fin pasamos por la ermita, una rápida bajada hasta el siguiente avituallamiento, donde estaban los legionarios echando agua con mangueras, me vino de lujo, además tocaba bajar por la carretera, y enlazar con la parte más bonita del recorrido, que pasa junto al río. Aquí recobré fuerzas y ánimos, sabía que quedaba poco, y traté de disfrutar al máximo esta parte, aunque unos lentos me fueron frenando un poco en la zona estrecha…

Tras pasar por el último avituallamiento iba con la adrenalina por las nubes. Cuando miré la hora y eché cálculos, vi que podía llegar antes de siete horas, y me entraron los prisas, aun sabiendo que enseguida llegaría al último reto del día, la subida del cachondeo. La idea era subirla montado por primera vez, y así fue, metí molinillo y p’arriba. Por el camino me encontré a gente tumbada al borde, a otros que iban empujando la bici dándome ánimos, e incluso pasé a cinco que iban dándole a los pedales. Curva tras curva fui devorando metros, en pocos minutos acabé el empedrado y entré en las calles de Ronda. Metí plato mediano y, como si de un final de etapa de Tour se tratase, me cerré el maillot, y me dispuse a darlo todo en las últimas pedaladas. No cabía en mí de felicidad cuando el legionario me dijo el tiempo, 6:58, un resultado que entraba en mis expectativas, sí, pero en las muy muy optimistas.

No todo podía ser bueno, a los pocos minutos de acabar me dio una bajada de tensión y tuve que hacer una visita a la tienda de primeros auxilios. Pero gracias al suero que me inyectaron y a los ánimos de los compañeros, me recuperé sin problemas.

La experiencia de este año ha sido magnífica, y sin dudarlo habrá que repetir. Animo a todos aquellos que no han estado a que un año prueben, con un poco de entrenamiento, y que simplemente vayan a acabar. Esta carrera engancha.

Por último, dar mi más sincera enhorabuena a todos los que habéis acabado con éxito, y dentro de vuestras posibilidades, este nuevo reto que nos ha presentado.

H+QNC

Autor: Carlos Gutiérrez Peña (Charly)

Crónica resumen de ruta por Ramón A. Serrano:

Un año más, se celebra esta prueba mítica donde se pone a prueba la resistencia del deportista, un icono en el panorama nacional de las marchas de ultrafondo a pié y en MTB. Y es que, a pesar de las dificultades iniciales por la presencia de la Legión en el Líbano en misión humanitaria, que hicieron peligrar la celebración de la prueba, un año más, se han superado, preparando toda la logística necesaria para un acontecimiento de esta envergadura en apenas dos meses, un record, ya que absolutamente todos los detalles han estado cubiertos, como en ediciones anteriores, sin dejar nada a la improvisación, un año más, nuestra más sincera enhorabuena a esta organización y todos sus colaboradores, por hacer felices a mas de cuatro mil deportistas, protagonistas de tan maravilloso evento, mezcla de fuerza, valor, tesón, mentalidad, arrojo, energía, ilusión y un espíritu de deportividad que se respira desde los días previos a la prueba.

La ciudad de Ronda, en Málaga, se convierte en referente en este fin de semana para mucha gente, que se desplaza desde todos los puntos de España e incluso el extranjero, para cumplir un año más con la cita ineludible de los 101 y es que, el que viene un año, repite, seguro, en mi caso, ya son siete ediciones. El ambiente que se vive desde el viernes en la Alameda del Tajo, se extiende a toda la serranía el sábado, por esos miles de corazones, buscando una sola meta, superarse a ellos mismos.

El viernes por la tarde, junto a mi compañero Antonio Gálvez y nuestros acompañantes, iniciamos el viaje hacia Ronda, ya en la carretera, se nota algo especial, muchos vehículos con bicis, en el techo, dentro, en el maletero, todos en su peregrinación hacia la capital del deporte por un fin de semana.

Lo primero es aterrizar en nuestros alojamientos cerca de Benaoján, un complejo de pequeñas casas que serán la base de operaciones del grupo. Tras descargar equipajes y monturas, regresamos a Ronda, hacia el polideportivo, donde nos esperan largas colas de deportistas para recoger los dorsales correspondientes a varios compañeros y los nuestros propios, así que nos toca hacer varias colas para cumplir este trámite. En medio de esa espera, llega nuestro compañero Manu, que se une al grupo desde ese momento.

Paseando por la ciudad, nos dirigimos al centro, para disfrutar un año más del ambiente del Tajo, la meta ya está montada, expositores, deportistas, acompañantes, presentes en un fresco anochecer, la visita obligada al balcón sobre el tajo, impresionante.

Nuestros anfitriones, nos brindan la cena de la pasta, de la que disfrutamos con nuestros amigos, tras finalizar, volvemos a nuestro alojamiento, hay que descansar, mañana será un gran día.

Muy temprano, iniciamos las habituales tareas antes de la carrera, preparamos ropa, dorsales, documentación, máquina y un desayuno fuerte, antes de poner rumbo a la zona de salida, el campo de fútbol, en sus inmediaciones, ya hay compañeros, venidos directamente desde Granada para participar y a los que les vamos dando los dorsales y recuerdos, que la noche de antes ya habíamos recogido.

Entramos en el campo de fútbol, donde se produce el primer control y empezamos a ocupar posiciones en el anillo olímpico, que poco a poco se va completando, hoy será un día de gran calor, incluso parados ya estamos sudando, marcará con diferencia a los deportistas, el sol nos va a hacer sufrir.

La espera es un poco larga, hay caras de nerviosismo, la gente se afana en tomar buenas posiciones, para la salida, no os preocupéis, quedan cien kilómetros por delante, que pondrán a cada uno en el lugar que le corresponde. Empiezo a estirar los músculos, articulaciones, a calentar un poco antes de tomar la salida. Una buena manzana será mi compañera en los instantes previos de iniciar la marcha, con su sabor en la boca, recibo el cañonazo que da la salida, comenzamos a rodar, señores, suerte y vivas a España…

Cruzamos la ciudad, abrigados por la calidez de los vecinos, que se asoman a la calle para acompañar a los deportistas, que tanta vida dan al pueblo este fin de semana, a cambio nosotros nos sentimos muy queridos por ellos, ya que nos reciben con mucha efusividad por allí por donde vamos pasando, a pesar de la incomodidad que podamos causar.

Un breve parón a las afueras, cuenta kilómetros a cero y a las 11.00, iniciamos de nuevo la marcha, que deja de ser neutralizada, las primeras unidades, marcan el ritmo de carrera y se comienza a estirar el pelotón, Manu, será mi compañero de camino en este día, mi referencia y yo la suya, un buen equipo que dará sus frutos. Bien colocados desde el principio, iniciamos las primeras rampas, empezamos a probar que los cambios funcionan subiendo algún que otro piñón. Este primer tramo, en el que predomina el llano y las subidas y bajadas suaves, invita a marcar un ritmo fuerte, la gente se emociona y adelanta posiciones, como si la carrera acabara en la siguiente curva, mi experiencia, me invita a tomar desde el primer momento un ritmo, que me acompañe toda la ruta, Manu, fiel, reprime sus energías, aunque sus piernas tienen ganas de guerra, sabe que tendrá tiempo para darla.

La novedad del recorrido de este año, es el precioso paraje de las Navetas, un área de maniobras del ejército, con un bello paisaje de dehesa, sembrada de encinas y donde completaremos un anillo, atravesando multitud de colinas.

Una vez fuera de ese bucle, paramos por primera vez en el avituallamiento, para refrescarnos, comer un poco y continuar la marcha. Seguimos por pista, junto a la vía férrea, alejándonos de Ronda, y enfilando la población de Arriate, que nos recibe con sus empinadas calles y que da paso a la primera subida dura del día, la subida a la Sierra de las Salmas, el calor aprieta, los primeros han despertado a una impresionante bandada de buitres, que nos observan desde el cielo, mientras trazan sus caprichosos círculos, nosotros, sorprendidos con su vuelo, pero con las ruedas en la tierra, sin alas, vamos apretando, superando las rampas y la zigzagueante pista, a pesar de que Manu se adelanta en la subida, al final de la misma, nos reunimos los dos, continuando nuestra marcha.

No tardará mucho en perderse de mi vista y es que en la siguiente dificultad yo mantengo el ritmo, pero el aprieta, está fuerte, así que le animo a continuar y que se olvide un poco de mi. Así hace, mientras yo paro en Setenil, para avituallar agua, ya que la del camelbak se convierte en sopa cada media hora, él continua la marcha. Desde Setenil, se inicia una subida, que nos llevará a coronar la Sierra de las Cumbres, por entre barrancos con mucha vegetación, rampas de mediana pendiente, vamos ganando altura, sigo adelantando a compañeros, con algunos voy hablando, o comentando el calor que nos agobia, lo que falta para subir. Desde la cumbre diviso todo el valle del Guadiaro y las impresionantes paredes de Ronda, la meta está cerca, pero aún queda el último círculo que completa este ocho que es el circuito sobre un mapa. Tras la subida, de nuevo a cambiar el agua del camelbak, e iniciar una intensa bajada, que nos devuelve a lo hondo del barranco.

Llega una preciosa parte, que me transporta a nuestro llano de la perdiz, en la base del cerro donde se asienta Ronda, caminos sobre tierra roja y entre pinos, hacen que disfrute acercándome al cuartel de la Legión, donde me espera de nuevo un pequeño descanso, para afrontar las última dificultades del camino y es que estoy ya en el kilómetro ochenta, son las dos de la tarde y llevo un buen ritmo.

Tras la salida del cuartel, la impresionante subida de la Ermita, se adivina entre los verdes campos, escalando por la ladera de una montaña y buscando un collado, donde se sitúa este pequeño templo religioso. Llegó la hora de la paciencia, de la calma y de la verdad. Subo piñones y mantengo el plato hasta donde puedo, mucho de los que preceden ya van a pié, mucho de los que van tras de mi los imitan, aprieto los dientes, me pongo en el filo del sillín y mi mente grita paciencia, disfruta de lo que te queda, que ya se acaba esto, que poco dura lo bueno.

Poco a poco voy evolucionando, la pendiente me da un pequeño descanso, bajo piñones y aprovecho hasta la última pedalada, para enfilar de nuevo la impresionante rampa, en su mitad, bajo un árbol, Manu está plantado, algo no ha ido bien, me ve pasar, me anima, se monta en su máquina y tira tras de mi. Un último esfuerzo y conseguido, sin poner pie en tierra, llego a la planicie del collado, bienvenido a la ermita, le grito a Manu y en breve iniciamos la serpenteante bajada, por el adoquinado, digno de una calle del Albayzin, perdiendo rápidamente altura, hasta aterrizar en Montejaque, donde nos recibe un control y un soldado con una fresca manguera remojándonos a todos.

El no parar, no comer un poco más y no hidratarse lo suficiente, le han pasado factura a Manu, por eso he llegado a cogerlo, aprovechamos la bajada por carretera, le doy una barrita y recupera un poco, hasta abandonar el asfalto por una empinada pista de tierra que nos lleva hasta el lecho del río y el molino. Un buen salto para volar sobre la vía del tren e iniciar una preciosa vereda, que vamos disfrutando, parece que no llevamos noventa kilómetros en las piernas. Tras la vereda un corto enlace en carretera y tomamos de nuevo la pista. Manu detrás, pegado como una lapa, le miro de vez en cuando para que no se quede rezagado. No tardamos mucho en tomar un tramo donde de frente pasan los deportistas que enfilan hacia la ermita, me voy fijando en todos, para ver si alguno de ellos es un compañero y animarlo, como se merece.

Ganamos el collado, es la última parada, agua nueva al camelbak y la vieja, a la cabeza, nos ponemos chorreando, en media hora, estaremos secos. Descendemos hasta lo hondo del barranco, y la preciosa cuesta del cachondeo, nos recibe con sus primeras rampas, de nuevo es la hora de echarle paciencia y disfrutar de los últimos momentos de la prueba, ya queda poco y llevo con los pelos de punta, pensando en lo que me espera desde el último avituallamiento, por las últimas rampas, se van quedando compañeros que deciden empujar la máquina, en vez de pedalear sobre ella, en lo alto de la inmensa pared, las barandillas de la Alameda, donde está la meta y el puente nuevo, en nuestra retina apenas entra toda la grandiosidad que observamos.

Se suaviza un poco la rampa, bajo un piñón y encaro las última rectas, se inicia el casco urbano, dejamos la piedra, para dar paso al asfalto. Manu tras de mi, será mi acompañante en la recta de meta, los dos muy contentos, con los brazos en alto, tras coronar el puerto, pasamos sobre el puente nuevo y la plaza de toros, donde el público anima fuertemente, subimos a la Alameda, allí nos jalean nuestros acompañantes, emocionados y contentos, el último control, no se que tiempo he hecho, pero creo que ha sido bueno.

Sin tiempo a mucho, un legionario se acerca y planta en mis manos un recuerdo de cerámica, a mi lado está Manu, nos damos un abrazo, ha salido todo bien y estamos contentos, dejamos nuestras monturas en el parking habilitado para ellas y recogemos la sudadera de recuerdo, recibiendo las felicitaciones de los soldados que entregan los recuerdos, junto a la sudadera, un folleto de la Sierra Nevada Límite, no, le digo al soldado, si ya estamos apuntados a esa, no es preciso que nos lo de, con cara de incredulidad y sorpresa, como diciendo, ¿no habéis tenido bastante con esta?, nos mira y nos sonríe.

Llega el momento del reencuentro con nuestros familiares que nos esperaban en meta impacientes, si nuestras caras en la salida reflejaban nerviosismo e ilusión, ahora emanan satisfacción, alegría y por que no, también cansancio.

Es el momento de beber mucha agua, comer un poco y recuperar, sentado en la Alameda, esperamos un rato, hasta que comienzan a llegar algunos de nuestros compañeros, la primera en hacer acto de presencia es nuestra compañera Menchu, en su primera participación en este evento a conseguido hacer un gran papel, resultando primera de su categoría y tercera de la general de féminas y por supuesto disfrutando de la ruta que es lo más importante.

Otra gran sorpresa me la depara la llegada en breve de Antonio Gálvez que sin duda ha completado una excelente prueba. Con su cara de satisfacción y alegría por llegar, le recibimos también con un buen aplauso.

En pocos minutos llegará Pablo, la ruta le ha pasado factura y a pesar de haber realizado un excelente tiempo, a la llegada tarda un poco más en recuperar, ha hecho un desgaste muy fuerte, pero en un rato se encontrará bien de nuevo.

Posteriormente será Charly el que llegue también a meta, muy contento del tiempo realizado.

Sucesivamente van aterrizando compañeros, como Guillermo, satisfecho de haber recortado media hora su anterior tiempo, Ángel, que también ha superado en dos horas su marca anterior, cuando llegó a la meta con la puesta de sol, frente a este año, en el que ha llegado con el astro rey aun muy alto.

Pepe Carrasco, con el que nos encontramos en la salida, alegrándome mucho el verle, también es ejemplo de superación y coraje, esta año ha realizado la prueba en modalidad de duatlón con una gran marca, impresionante.

En general todo el mundo está satisfecho en llegar a meta, la prueba es dura, mucha distancia, mucho desnivel, buenas cuestas y mucho, mucho calor.

Comentario aparte, merece nuestro compañero Agustín, ya que el tramo final de la carrera, hablé con él por teléfono un par de veces. Resulta que en la bajada de la ermita, su máquina se rompió, el núcleo no engranaba, por lo que no podía hacer pedaleo efectivo. En su primera llamada, convencido de todo, me decía que quería llegar a meta, con su máquina, aunque fuera andando, poco a poco, fue haciendo kilómetros hasta llegar al cuartel. Desde este punto me llamó de nuevo, supongo que bastante cansado y dudando si debía seguir o era el momento de abandonar, el me pedía consejo y le pregunté que qué era lo que el quería, ¡acabar! me contestaba. Así, que en mi papel de animador, le dije, que le quedaba una subida de un kilómetro, que se hinchara de agua en el último avituallamiento, se dejara caer sobre su montura hasta el arroyo y que la cuesta que le quedaba, todo el mundo la subía andando como él lo iba a hacer. Que tuviera mucho valor y ánimo. Con la emoción a flor de piel, le colgaba, sabiendo que su coraje, entrega y sacrificio le iban a llevar a la gloria que le aguardaba en la Alameda.

Me quedé con las ganas de recibirle en persona, ya que tuvimos que volver a por los vehículos y a nuestro alojamiento para ducharnos y cambiarnos, pero tan alegre como haberlo visto llegar, me resultó su llamada final, donde me informaba que ya estaba duchado y con rumbo a casa, después de haber conseguido llegar a meta. ¿Que gran ejemplo de superación ante las adversidades!

En la noche, tuvimos oportunidad de volver a Ronda para cenar, sorprendidos de ver a las dos de la mañana, a participantes a pié, por los bordes de la carretera, a un rosario de luces ascendiendo a la ermita, o por la cuesta del cachondeo y la cara de sufrimiento, alegría y satisfacción de los deportistas en la recta de meta, auténticos héroes de nuestro tiempo. Toda la noche seguirán llegando atletas hasta las once de la mañana del día siguiente.

El domingo aprovechamos bien la cama, después del cansancio y la tensión del día anterior, no dejamos pasar el visitar la cercana Cueva del Gato, horadada en la montaña por la acción del río, que aparece con gran fuerza y caudal por este gran túnel natural.

De vuelta a la carretera, detuvimos nuestra marcha en Antequera, para comer todos juntos y posteriormente poner rumbo hasta nuestros hogares.

Esa misma semana, tuvimos un agradable encuentro casi todos los compañeros que asistimos al evento, pudiendo compartir nuestra experiencia, alegría y anécdotas, por que más que una ruta, los 101 son miles de rutas unidas, cada uno ha vivido su historia, de superación, satisfacción, energía, orgullo, fuerza, mentalidad, esperanza, alegría…

Son siete años incondicionales asistiendo a este evento y espero que sean muchos más, de todos los años guardo un gran recuerdo, de este por supuesto me quedo con un buen puñado de ellos, ya sabéis, en mayo del año que viene, dónde me podéis encontrar. Un placer compartir tantas cosas con vosotros.


Video con algunos momentos de la prueba

 

Perfil de la ruta

 

Integrantes de Granabike que han participado en esta prueba: 

 

Fecha Prueba Lugar Participante Tiempo Clasif Observ.
12/05/2007101 KmRonda Antonio Gálvez06:43:24.28 03:59.64199/433/3823 
12/05/2007101 KmRonda Miguel Rodríguez07:09:06.59 04:14.91260/589/4053 
12/05/2007101 KmRonda Carlos Gutiérrez06:58:24.59 04:08.56182/526/3486 
12/05/2007101 KmRonda Pablo Guzman06:46:40.54 04:01.59170 454 3676 
12/05/2007101 KmRonda Menchu Rodríguez06:29:33.56 03:51.422 370 35872ºFem
12/05/2007101 KmRonda Agustin Barberotiempopuesto 
12/05/2007101 KmRonda José González08:03:35.36 04:47.28416/928/3929 
12/05/2007101 KmRonda Pepe Carrasco09:07:58.27 05:25.5288 1255 5267 
12/05/2007101 KmRonda Ramon A. Serrano05:48:59.86 03:27.3280 185 3588 
12/05/2007101 KmRonda Angel Fernández08:18:47.26 04:56.31444 1002 3955 


Mapa de la ruta

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Autor: Ramon A. Serrano López



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